lunes, 27 de marzo de 2006

Ray y desvaríos

Nos remontamos a 1993, la friolera de 13 años han pasado. Ray es/fue un grupo/proyecto-musical de tantos que no conoce ni Dios (1), y de los que no hay referencias en internet... tan sólo ésta, en una sección de "se buscan", con una foto y una breve descripción de los sospechosos.
Pues yo tengo el disco, un disco de presentación un tanto casera del que nunca he presumido porque bastante pitorreo había ya con que me gustara Nino Bravo como para encima echar más leña al fuego con mis demás gustos alternativos.

Y es que Ray hacía música estilo techno-pop ñoño adolescente, canciones romanticonas-suicidas-plastas, del tipo: me-muero-si-no-estás... ¿y si bajo a por leche también te mueres?... ¡por supuesto!, pero sólo metafóricamente hablando.

Una mezcla entre OBK y los Pet Shop Boys de los comienzos o en sus obras más comerciales(2); la evolución del techno italiano ochentero o spaguetti (Sandy Marton con su people from Ibiza, Twins con Face to Face, el How Old Are You de Miko Mision...etc), con sintetizadores con sonidos más realistas(3). Secuencias de acordes melodiosas; arpegios facilones; mucho colchón de "strings" (cuerdas); y voz de falsete dulzona y sin demasiado gasto de pulmón ni cuerda vocal, compensado por el tono agudo (y el volúmen de la pista de voz) para hacerse oir.
Allá va una canción muy alegre y vivaracha, para escuchar dando saltitos bajo una lluvia de confeti: Acuérdate de mí.(4)


Powered by Castpost (5)


(1) Y no me refiero ni a Manta Ray; ni a Ray Lóriga el novio (¿o ex?) de Cristina(6) la que estuvo con Los Subterráneos; ni a Ray-mundo Amador.

(2)En cambio a los Pet Shop Boys de cara B y más experimentales me recordaron Astrud la primera vez que los escuché. Por cierto, aprovecho para enlazar este video en directo de Astrud, en su performance de actuaciones marginales por las calles de varias ciudades. Es que me ha parecido muy curioso.

(3) De muchos años previos de correrías tenemos a Information Society, cuyo disco "Hack" está lleno de sonidos cacharrito, sonido de "sample" con ruido de fondo de la grabación que se delataba bastante en algunos loops o instrumentos, y me recordaba a los samples que por entonces se usaban para hacer música en los secuenciadores de 4 pistas (trackers) del Commodore Amiga (7). HACK, de 1991, me encantó; en cambio, el disco siguiente, más "limpio" en la calidad del sonido, Peace&Love Inc., no me gustó tanto musicalmente.


(4) En verdad no se titula así, pero el título real me gusta menos: No siempre duele recordar.

(5)La verdad es que en mi navegador habitual no funciona el reproductor éste de Castpost, pero he de suponer que a la mayoría de la gente sí, y a quien no, las reclamaciones a la de El truco del almendruco, que ponga más trucos para los que no les funciona.

(6) Dos que con sus letras, cada uno en su campo, irradiaban un optimismo...

(7) Por cierto, en una de las fotos interiores de Hack, aparece Kurt Harland junto a la imagen cortada de un Comodore Amiga; lo he confirmado con otra foto de la misma página donde se muestra la escena desde otro ángulo, y se despejan las dudas sobre el inconfundible teclado del Amiga (bueno, algo confundible en visibilidad precaria con un Atari).

martes, 21 de marzo de 2006

evolución


-Pase por aquí. Aunque al principio pueden impresionar si no tiene la costumbre de tratar con animales de este tipo, no les tenga miedo. Son revoltosos y curiosos, pero no hacen nada.
-Bien.
-Hemos hecho grandes avances con los chimpancés. Hemos logrado que memoricen un sencillo pero efectivo código de cartas con imágenes que simbolizan acciones, y gracias a ellas podemos articular un lenguaje comprensible para ellos y transmitirles órdenes simples aplicadas a objetos del entorno.
-Interesante.
-Permítame mostrarle el laboratorio, por esta puerta a la derecha, adelante.
-Gracias.
-En aquel pabellón tenemos tres ejemplares que nos acaban de llegar, todavía están algo atemorizados, pues todo esto les resulta un tanto extraño.
-¡Pobres!
-A nosotros en su lugar nos ocurriría lo mismo, necesitan explorar y asimilar los cambios.
-No me diga.
-Y ahora si me acompaña un instante a esta sala, podrá contemplar una de las pruebas que estamos realizando en estos momentos con nuestros veteranos de la escuela; tratamos de probar su capacidad para desenvolverse e interactuar en el espacio cotidiano humano.
Como puede ver, hemos llenado una bañera de agua, y hemos colocado junto a ella una taza de café, una botella de vidrio, y un cazo. Nuestro experto en comunicación les transmite a los simios la orden de sacar el agua de la bañera, y a partir de ese momento comienza el experimento. Y los resultados, hasta ahora, reflejan que el 100% de los chimpancés ha elegido la opción óptima para la resolución del problema. Todo el equipo está fascinado y asombrado
.
-¿En serio?, ¿me está diciendo que el 100% de estos malolientes monos ha elegido el cazo para sacar el agua?
-No, el 100% ha quitado el tapón.

lunes, 20 de marzo de 2006

CRASH



SMS: "Estoy aquí".

Le mato, ¡vaya desperdicio de SMS! ¿Dónde es aquí?, si hemos quedado por Callao, pero en ningún sitio en concreto.
Llamada: ... vale, dentro de la FNAC.
Quedar con L. siempre es una odisea.

Fuimos a ver Crash, una película con una trama hilvanada a partir de ideas y planteamientos muy interesantes.

[AVISO: Si no has visto la película y tienes intención de verla, no leas lo siguiente]

La película habla de la desconfianza en los demás, de la variabilidad del carácter y los principios de una misma persona en función del contexto, y de la relación con esa desconfianza desde uno y hacia uno:
A veces desconfiamos, pero decidimos dar un voto de confianza para no pecar de "X-istas", y erramos; deberíamos haber hecho caso a nuestra desconfianza inicial, aunque fuera prejuiciosa. Otras veces desconfiamos y directamente actuamos en consecuencia, tratando como delincuentes potenciales o efectivos a quienes nos parecen peligrosos, quizá sólo guiándonos por apariencias o prejuicios. Es un tremendo dilema al que nos enfrentamos cada vez que un desconocido con capacidad (que no intención) de hacernos daño aparece en nuestro campo de percepción.

Es muy significativa la escena incial, en la que aparecen dos "hermanos" negros, uno alegre y despreocupado, y el otro tremendamente suspicaz y desconfiado, que ve signos de discriminación en todas partes: ¿has visto? la camarera nos ha tratado peor por ser negros; ¿ves a esa mujer? se abraza a su marido no porque tenga frío sino porque ha visto a dos negros y ha sentido un escalofrío de miedo. Se queja de que por ser negros les vean como delincuentes. Bien, en la siguiente escena se comprueba que, efectivamente, son eso que tanto le molesta que la gente piense cuando les mira: delincuentes; quien les hubiera prejuzgado como tales hubiera dado en el blanco. Ahora viene la paradoja: ¿qué fue antes, el huevo o la gallina?, ¿se han convertido en delincuentes porque la sociedad les ha tratado siempre como delincuentes, o la sociedad les trata como delincuentes porque siempre han actuado como delincuentes?, ¿han sido obligados a luchar contra un Efecto Pigmalión que les empuja hacia la delincuencia?, ¿han sido condenados antes y después de siquiera haber sido?

Otra paradoja resulta de la historia de la pareja de polis. El poli experimentado, prejuicioso, "X-ista" y chuleta; y el novato, cargado de principios e ideales honestos, tolerante y de buena fe. Si la película terminara en la primera escena demostrativa de cómo se las gasta el amigo poli cabrón, la cosa quedaría así y todos contentos, pero resulta que este mismo acaba actuando heróicamente reconcilíandose con la mujer a la que humilla al principio de la peli, demostrando que no es un cabrón absoluto, sino que dependiendo de las circunstancias puede ser ángel o diablo, puede ser duro e impasible o piadoso y sensible; y el buenazo, en cambio, acaba dejándose llevar por el miedo y los prejuicios que tanto detestaba, y mata a un negro que no iba a hacerle ningún daño sino a entablar una posible amistad, en un ambiente cargado de sospechas.

La película tiene un significativo cambio de tensión desde el principio al final. El comienzo es incómodo, te presenta una serie de situaciones en bruto, sin amor ni humanidad. Luego la lupa se empieza a acercar a cada personaje, entiendes su situación y ves sus cambios, sus evoluciones, ya no es tan inhumano. Y llegamos a un final conciliador, en el que ya no queda nada de tensión, pase lo que pase ya no hay acciones frías, todos los personajes clave del mensaje han pasado por algo muy fuerte y están más preparados para meterse en la piel de los demás. Empiezas viendo una ciudad con personas y acabas viendo personas en una ciudad.
Y no es la típica película de personajes "mono-rol", predestinados a ser o buenos o malos, déspotas o cariñosos, brillantes o necios. Una misma persona puede ser todas esas cosas a lo largo de las 24 horas de un día, a lo largo de los 7 días de la semana, a lo largo de los 12 meses del año... a lo largo de las circunstancias que rigen su vida. Si la cámara empieza a filmar en un momento de brillantez o necedad y se detiene en el ocaso de ese estado, obtendremos una biografía ficticia, una idea equivocada por ser parcial -anecdótica-, y no total. Una foto de una persona sonriente no refleja a una persona alegre necesariamente, simplemente refleja a una persona que sonríe... en el momento de hacer la foto.

Pero con razón se dice que la primera impresión es la que cuenta, porque sólo tenemos esa para juzgar cuando la cámara corta.

jueves, 16 de marzo de 2006

maldito Serrat



Hoy he descubierto esta canción, escúchala:

Cómo lograste hacerme reír
y llorar y sentir que ya empieza la fiesta
cómo lograste hacerme feliz
lejos de mi país que aplasta y apesta.

Cómo lograste en tu voz encender
al poeta de ayer de tu España quebrada
y dime cómo la propia mujer que yo quiero
se fue detrás de tus palabras.

Maldito Serrat. Maldito ladrón.
Copiaste la idea que tenía yo
justo antes que yo mismo la escribiera.
Maldito Serrat. Pero quién pudiera decir:

Ay, amor, sin ti no entiendo el despertar,
Ay, amor, sin ti mi cama es ancha,
Ay, amor, que me desvela la verdad,
entre tú y yo la soledad
y un manojillo de escarcha.

Cómo lograste hacerme sufrir
por Irene y Manuel y el adiós de Lucía.
Cómo lograste mentirme tan bien,
que hasta puedo creer
que hoy va a ser un gran día.

Cómo lograste tanta precisión
describiendo a mi pueblo blanco y polvoriento
si el sacristán, por ahí no te vio
ni el cura, ni el cabo, ni el polvo, ni el viento.

Maldito Serrat. Maldita canción
golpeando a las puertas de este corazón
que estará siempre de par en par esperando,
latiendo a tu ritmo. Lo mismo que cuando cantaste:

¡Ay! ¡Ay, Utopía,
dulce como el pan nuestro
de cada día!

Cómo lograste hablar tanto de mí
y los locos que aquí adoramos tu tema
no hago otra cosa que pensar en ti
cuando quiero escribir y no nace el poema.

Cómo lograste a los tiempos vencer,
con mi padre fue ayer, con mis hijas ahora
que te agradecen por hacernos ver que
de vez en cuando la vida enamora.

Bendito Serrat, hermano mayor
de todo el que intente hacer una canción de verdad,
de este tiempo que empuja y arrasa
o de las pequeñas cosas que nos pasan.

Bendito juglar, no apagues tu voz
¿qué hacemos nosotros, los de este rincón
sin oír en tu verso al amigo que abraza?,
¿quién puede seguir?

¿Y qué va a ser de mí, si estás lejos de casa?


Maldito Serrat, de Ignacio Copani.

martes, 14 de marzo de 2006

200% de manos


Apareció un gigantón de circo, con una mano enorme, y la estampó en un muro colorado dejando grabada su huella de color amarillento pastel. Me dijo que yo también pusiera mi pequeña mano sobre la suya en el muro, para que se grabaran las dos huellas juntas, una dentro de otra. Sería como una especie de pacto, de unión. "Das el 200% y recibes el 200%" dijo la voz de alguien que pasaba por allí. Y me quedé dudoso (en especial, barajando cómo se lo tomaría el gigante si me negaba a poner mi mano)...

Luego me desperté con este fragmento de sueño en la cabeza y me pregunté: ¿cómo que el 200%?.... Si tengo el 100% y doy, pongamos, el 100% que es lo máximo que puedo dar, y recibo en gratitud el 100% de otra persona, me quedo con un 100%. Lo perdido por lo ganado; no puedo dar el 200% de partida de una unidad que soy yo, el 100%, y mucho menos esperar recibir el 200%.
Pero claro, si de lo que se trata es de echar una mano, puedo "dar" mi 100% sin perderlo, con lo que lo conservo para el total de lo que reciba; pues en verdad lo que hago es tender una mano -dar una acción, no un objeto; y las acciones no te desgastan materialmente, sólo consumen energía generada con materia externa procesada a través de tí, una energía que se pierde de todas formas la uses en hacer unas cosas u otras, y si estás parado se evapora-, no doy mi mano literalmente, pero duplico a efectos prácticos las manos del aliado, pasando éste a tener el 200% de manos. Y cuando me tiendan a mi vez la mano, también obtendré un 200%: el 100% de mis manos, que nunca he perdido por muchas veces que las hayas tendido, y el 100% de las manos tendidas hacia mí. Lo único que pierdo, o que queda fuera, es la huella, el resultado de la acción.

La frase del sueño estaba mal, lo correcto sería: "Das: haces tener el 200%, y recibes: hacen que tengas el 200%".

Pero no olvidemos que hay a quien le tiendes la mano, y te la coge... ... vamos que se la intenta quedar.

viernes, 10 de marzo de 2006

cruces


El cielo se mantuvo mayormente nublado, con algunas aperturas fugaces de sol que coloreaban el paisaje montañoso a bandazos, lo hacían resplandecer y lo apagaban a gran velocidad, alegría-tristeza, calor-frío, esperanza-nostalgia, vivo-inerte. Hasta que empezó la llovizna, sirimiri que dicen en el Cantábrico, tranquila y chispeante, que a ratos se te venía contra el cuerpo empujada por antojadizos soplidos de viento, como un pulmón gigante que estornuda cerca de tí.
Mi rodilla iba tocada, me lexioné la semana pasada, pero no me importaba, intentaba cargar poco la pierna derecha; la lluvia tampoco me importaba para mi paseo, es sólo agua, y ésta en concreto refresca pero no cala; ni me importaba el viento, al contrario, es agradable, es una señal de que el planeta está vivo pese al ser humano, es más fuerte, más fuerte que todos. Mientras el planeta respire y lata, yo podré vivir en él.
Y de pronto cruces. En lo alto de ese risco había muchas cruces, pero sólo una quedaba en pie; el resto habían sido derribadas por los golpes de viento, y sus pedazos -maderos y cordeles- se encontraban dispersos, estrellados en hoyos o aferrados encajados entre las grietas de las rocas. Miré hacia abajo, hacia el valle, y divisé dos figuras corriendo hacia el edificio. Es cosa de ellos, sus ritos, sus símbolos: los plantadores de cruces. Eran sólo cruces, pero su ubicación tenía algo de obsesivo y algo de esotérico, si no fuera porque pertenecían a una religión con la que he crecido, y estoy tan acostumbrado a sus formas como a la forma de los cubiertos que uso para comer.
-Pero, ¿por qué tantas cruces? - me preguntaba; todo aquello se me antojaba siniestro. Empecé a descender la ladera y de vez en cuando volvía a dirigir la mirada hacia ese punto, a otear hacia el valle... el edificio permanecía impertérrito allí abajo, ajeno a la lluvia. Y ya no se veía a nadie por ahí.

Empezó a caer la lluvia, era una lluvia suave, de la que refresca pero no cala, de modo que no nos molestamos, -es sólo un poco de agua- y seguimos arreglando la cerca. Los trabajos de mantenimiento no me parecían en absoluto pesados, era agradable trabajar con tanta tranquilidad en ese lugar y con tan buen compañero; y admirar lo bonito que iba quedando todo: el césped, los setos, los árboles, los bancos, los caminos. Trabajaba con verdadero amor, me gustaba aquello, y el corte, con un apañado vendaje, que me hice el día anterior en un dedo no me impedía en absoluto para mis labores manuales, simplemente intentaba no forzar ese dedo.
Empezó a soplar el viento mucho más fuerte, sentí gotitas frías salpicando mi cara, y noté que mi ropa se empezaba a empapar; lo cierto es que el viento me hace sentir más vital, esa fuerza que intenta empujarme, una gravedad horizontal que alivia la gravedad vertical y te lleva hacia adelante, hacia atrás, hacia arriba... sí, también hacia arriba, es agradable, sí.
La llovizna se volvía más densa, y los riscos irregulares de las primeras estribaciones de la montaña parecían cada vez más distantes y misteriosos, desdibujándose tras finos velos de agua.
Y entonces miré a lo alto, y ví una forma que se movía sobre el risco de nuestras cruces, ¿quién podría andar ahí arriba con este tiempo? Sentí un escalofrío ante esa escena, imaginando a aquel que se deslizaba furtivamente entre las rocas: el que tira nuestras cruces.
-¿Quién será?- Al final decidimos resguardarnos y corrimos dentro, siendo bienvenidos por el agradable olor a madera de encina de la chimenea. Aquella figura se me había antojado esotérica y siniestra, de vez en cuando me acercaba a la ventana y volvía a escudriñar hacia la montaña... los riscos permanecían impertérritos allí arriba, ajenos a la lluvia. Y ya no se veía a nadie por ahí.

martes, 7 de marzo de 2006

incidente diplomático


Se acaba de hacer público el incidente diplomático ocurrido la semana pasada cuando el SMUD (1) de Egocentria, Egocéntrico I, acudió en visita relámpago a las inmediaciones de El Laberinto, ocupado por Herel y los 222 rongorongos, y a la Zona Insegura, dominada por alguien (o algo) conocido como La Rata del Caos.
Egocéntrico no fue recibido por nadie y, desairado, decidió por ello adelantar el regreso a sus dominios. Los rumores de crisis han provocado la subida del precio del barril de petróleo... aunque el precio del petróleo se mantiene invariable; lo único que ha subido es el precio del barril... del recipiente, vamos.

De todas formas, el incidente no ha tenido repercusiones, y se mantienen las buenas relaciones entre las tres naciones.

Tanto es así [actualización del 10 de Marzo] que el habitante de El Laberinto marchó días después rumbo a Egocentria, donde que fue recibido por Egocéntrico I... pero sin alfombra roja, sin fuegos artificiales, ni desfiles, ni orquesta, ni famoso de turno pregonero invitado, ni multitudes aclamando... lo cual le pareció estupendo, porque a Herel no le gustan los derroches.

(1) SMUD: Supremo, Máximo y Único Dirigente

domingo, 5 de marzo de 2006

terror onírico


Nos condujo la anciana hasta la puerta que se abría al salón de la casa - nos iba a mostrar su mascota. Abrió la sencilla puerta y aguardamos: el otro a la derecha; la anciana en frente; y yo a la izquierda, contemplando la mancha de oscuridad de la habitación de la que tenía que salir algo. Mi atención se concentraba en ese umbral recortado por una cortina de misterio, y cuanto más tiempo pasaba, más trabajaba mi imaginación y mi miedo. Empecé a recular hacia atrás, alejándome un poco de la puerta por lo que pudiera salir de allí. Lo que inicialmente era una mascota, ahora era una criatura. Detrás de mí había un sillón, pero desapareció de mi camino cuando seguí reculando poniendo más distancia de seguridad entre esa puerta y yo. La criatura que tenía que salir ahora era un monstruo.
Retrocedí hasta el final, hasta tocar con mi espalda la pared en la que había unas ventanas cubiertas con cortinas y dos interruptores, azulado y anaranjado: como la luz de la sala me parecía insuficiente para lidiar con lo que podía venir, pulsé primero uno y luego otro, pero lo único que conseguía era apagar lámparas, nunca encender más.
Y de pronto todo se apagó, pensé que habría pulsado sin querer ambos interruptores con el codo, de modo que volví a pulsar, inútilmente porque parecía haberse ido la luz. La sala quedó tragada por una penumbra azulada en la que se distinguían siluetas negras: podía ubicar la puerta, a la anciana y al otro que venía conmigo; no se habían movido de su posición.
La falta de visibilidad disparó mi terror, e hice un razonamiento cinematográfico: el monstruo sale cuando se va la luz, cuando los protagonistas no le pueden ver, luego va a salir ahora. La forma del monstruo cambió entonces en mis miedos: si bien con visibilidad un monstruo terrible sería uno enorme y ruidoso; en la oscuridad, el monstruo más terrible era uno pequeño y sigiloso. Le grité a la vieja, con desesperación, que cerrase la puerta, que iba a salir... y ella la cerró, pero reaccionó muy lentamente, demasiado lentamente, tanto que le dio tiempo a mi terror imaginativo a recrear una forma, como de un mono, que salía por la puerta y se situaba en medio de la sala. Lo mismo se marchaba, que lo mismo se acercaba a mí, y yo me sentía paralizado porque no me veía con posibilidades ante una criatura capaz de ver en la oscuridad.

Y finalmente quedó el terror de la incertidumbre: la puerta se ha cerrado, pero no sé si la criatura ha quedado dentro o ha salido fuera; puede haber salido sin que ninguno de los presentes haya podido percibirla.
A partir de ese momento ya no podré vivir tranquilo y seguro. Aunque si estuviera fuera, las posibilidades de acabar con el miedo serían mayores pues en algún momento podría localizarla y confirmar mis sospechas, ubicarla y verle la cara; quizá no fuera tan temible. En cambio, si estuviera dentro, jamás podría localizarla, ni verle la cara, ni saber si es una amenaza para mí, y lo que es más importante: ni saber si está dentro o fuera, y la incertidumbre se prolongaría hasta la eternidad.

jueves, 2 de marzo de 2006

cómo buscar algo y no encontrarlo

O por qué es imposible encontrar...
... lo que ya habías encontrado.

-¿Se puede descubrir dos veces lo mismo?
-Sí. He aquí la prueba.


Hace tiempo que buscaba la Cueva del Ave María, en la Pedriza. Por el sector en el que debía estar, según los mapas, conocía varias cuevas... pero no había encontrado todavía la del Ave María.
En una ocasión hasta hice una excursión expresamente dedicada a encontrarla, y me trillé todo el sector; me metí por todos los recodos, incluso campo a través (roca a través mejor dicho) a pesar de saber que no podía estar tan escondida ni inaccesible pues era un lugar bastante conocido, visitado por todo tipo de gente; tenía que ser visible. Pero es que no aparecía la dichosa cueva, y estaba picadísimo mirando el mapa y repitiéndome, ¡¡¡si es que tiene que estar aquí, qué es lo que falla!!!!.
En mi última visita, ya desesperado, volví a repasar cuevas, y un mal presentimiento se cruzó por mi cabeza... ¿y si...? ¿y si la imagen que ví una vez en internet, hace tiempo, y que tomé como referencia de la cueva, de lo que buscaba... fuera falsa?
Mi referencia era una cueva con una reja con cerrojo o cadenas en la entrada y un rosario clavado en la roca, eso es lo que buscaba yo, es lo que ví en esa foto.
Al volver a casa busqué nuevamente en internet "Cueva del Ave María"... y lo que sospeché: las imágenes mostraban una de las cuevas que ya conocía desde hace años. Estaba buscando un imposible, porque partí de una imagen falsa. Quizá la imagen era de la ermita de la Virgen de Peña Sacra, o quizá era una imagen del pasado, quizá en el pasado tuvo una reja, ni idea, esto ya es especular por especular...

Arriba, la foto de la Cueva del Cráneo de Cabra (tengo otra foto más antigua con un cráneo en la entrada, "backupeada" en algún disco por ahí), que resulta ser la Cueva del Ave María.

¿Alguien buscando la felicidad?... repasad la foto de la Feliciana, a ver si también estais buscando rejas y un rosario, jejeje.

miércoles, 1 de marzo de 2006

¿qué significa nada?


Estaba el niño de 7 años sentado en la mesa con un libro del colegio, y de pronto le oigo gritar:
-¡Mamáaa, ¿qué significa "nada"?!
Como la mamá estaba ocupada en otra cosa y no le respondía, y como me sorprendió la pregunta, me acerqué raudo y le pregunté:
-¿No sabes lo que significa "nada"?
-No... -y me leyó la frase de su libro- "Dios creó todo de la nada".
-"Nada" es lo que no hay, lo contrario de "algo", de lo que existe; es el vacío, lo que no existe. Por ejemplo cuando un mago no tiene nada en la mano y de pronto... ¡tacháaan!... hace aparecer una pelota... de la nada. A ver, ¿tienes dinero en los bolsillos?, ¿qué tienes en los bolsillos?
-Cero.
-Cero o nada, no tienes nada de dinero.-Le quito todos los lápices de colores de la mesa- ¿Qué hay ahora en la mesa?
...
Esto es real, un agujero en el léxico básico. Pero era sólo la palabra lo que desconocía, no el concepto de la nada aplicado a contabilidad de cosas: la cantidad cero, ni el concepto de la existencia o no existencia.
Sacado de quicio, esto podría inspirar una línea absurda tal que: el niño del primer mundo que no sabe lo que es la nada; nunca ha tenido ese manjar en el estómago.
Hay ideolenguas donde "nada" y "cero" se dicen exactamente igual (y seguramente también lenguajes naturales). Y en mi ideolengua, de momento, también es así: niha.
jaza niha lorea tosi niha.